El presidente Donald Trump ha afirmado: “Irán nunca tendrá un arma nuclear”. Eso exige tres condiciones fundamentales: entregar el uranio enriquecido, poner fin por completo al enriquecimiento de uranio y desmantelar de forma irreversible el programa de armas nucleares. Estas medidas conducirían al colapso del régimen.
Los partidarios de Trump que critican el memorando de entendimiento (MOU) de Islamabad no deberían preocuparse por su contenido. Trump, Estados Unidos y el mundo saldrán ganando si Irán acepta estas exigencias fundamentales, y perderán si Trump acepta algo menos. Los demás elementos del acuerdo no son decisivos para una victoria estadounidense.
Trump ha dicho en repetidas ocasiones que su objetivo no era un cambio de régimen. En consonancia con ello, ha dado al régimen una estrecha ventana de oportunidad para elegir la supervivencia mediante el cumplimiento de estas exigencias. El régimen está ganando tiempo. La historia indica que no cumplirá.
El islam chiita duodecimano es la religión oficial de Estado de la República Islámica de Irán. Según el gobierno iraní, entre el 90 % y el 95 % de la población pertenece a esta rama del islam. Sus fieles creen en el Mahdi, el duodécimo imán oculto —también conocido como el Imán de la Era—, quien regresará en tiempos de caos catastrófico para traer justicia y paz al mundo.
El líder supremo de Irán actúa en representación del Mahdi y ejerce el mando directo sobre el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés). Este organismo constituye la principal herramienta del régimen para reprimir y controlar a la población. Ruhollah Jomeini, primer líder supremo, explicó: “Exportaremos nuestra revolución al mundo entero. Hasta que el grito de ‘No hay más Dios que Alá’ resuene en todo el mundo, continuará la lucha”. La misión principal del IRGC es proteger al clero chiita y promover la revolución islámica tanto dentro como fuera del país.
El ayatolá Alí Jamenei fue localizado y ejecutado el primer día de la guerra. Uno de sus representantes ante el IRGC afirmó que este “es una de las herramientas para allanar el camino hacia la aparición del Imán de la Era”. Otro sostuvo que “la responsabilidad final del IRGC es preparar al mundo para la aparición del Imán de la Era”.
Un enfrentamiento nuclear provocaría un caos catastrófico. Los críticos de las acciones militares de Trump sostienen que Irán probablemente no utilizaría armas nucleares si llegara a obtenerlas. Sin embargo, las declaraciones fanáticas de dirigentes del IRGC contradicen ese análisis basado en un comportamiento racional, al igual que las afirmaciones de dos expresidentes iraníes.
Akbar Hashemi Rafsanjani (1989–1997) declaró en 2001: “El uso de una sola bomba nuclear dentro de Israel lo destruiría todo. Sin embargo, solo perjudicaría al mundo islámico. No es irracional contemplar tal posibilidad”. Mahmoud Ahmadinejad afirmó en 2005, siendo presidente: “Nuestro querido imán [Jomeini] ordenó que este régimen ocupante de Jerusalén [Israel] debía ser borrado de la faz del tiempo. Fue una declaración muy sabia”.
El mundo no puede permitirse correr ni siquiera un pequeño riesgo de que Irán utilice armas nucleares, si es posible evitarlo. Trump tiene la visión, el coraje y el poder para impedirlo.
Más allá de la ideología, sin embargo, la fragilidad interna del régimen hace que cumplir esas exigencias sea políticamente suicida. El activista Mohamad Faridi —nacido en Irán, entrenado por el IRGC, posteriormente asilado y nacionalizado estadounidense— describe un profundo desencanto popular con la religiosidad impuesta por el régimen. Cita una encuesta del grupo de investigación Gamaan, que realiza sondeos anónimos por internet en Irán, según la cual solo el 32% de los iraníes se identifican como musulmanes chiitas.
Un alto clérigo iraní afirmó en 2023 que unas 50.000 de las 75.000 mezquitas del país habían sido cerradas. Mohammad Doulabi —quien formó parte del organismo encargado de designar al líder supremo— también sostuvo que la imposición de la religión en Irán había provocado que muchas personas abandonaran la fe.
El régimen iraní ha matado alrededor de 150.000 de sus propios ciudadanos desde 1979 hasta la actualidad. Este patrón de represión letal, que incluye torturas, ejecuciones y masacres, alcanzó uno de sus puntos más altos con la muerte de hasta 50.000 personas durante las protestas antigubernamentales del 8 y 9 de enero.
La periodista Lisa Daftari, hija de inmigrantes iraníes y fundadora y editora jefe de The Foreign Desk, declaró a Fox News a principios de este mes que Trump tendrá que “volver a la acción militar” si mantiene como línea roja esas exigencias fundamentales. No cree que el régimen vaya a aceptarlas.
Daftari sostiene que millones de iraníes actuarán contra el régimen si este se vuelve lo suficientemente vulnerable. Recordó que Trump había dicho desde el principio que debilitaría al régimen todo lo posible y luego pasaría el relevo al pueblo iraní.
Es probable que el régimen prefiera arriesgarse a una acción militar estadounidense si Trump mantiene sus exigencias fundamentales. Sin embargo, si finalmente las acepta, probablemente no sobreviva mucho tiempo después de haber mostrado debilidad ante sus propios ciudadanos.
Los partidarios de Trump que critican el memorando de entendimiento provisional deberían mantener la calma, observar y esperar. Si Trump cumple lo prometido —cero enriquecimiento de uranio, ningún arma nuclear y un desmantelamiento verificable—, la historia registrará la eliminación de una amenaza nuclear. Trump sería recordado como el presidente que cumplió las promesas de Estados Unidos mientras dejaba en evidencia a quienes preferían el riesgo de una catástrofe antes que el éxito de Estados Unidos y del mundo.

