Las líneas de batalla por la presidencia brasileña

La marea rosa sudamericana 2.0 lista para consolidarse

El futuro de Brasil reposa en una carrera presidencial populista y hostil. (Palácio do Planalto)

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Brasil tendrá elecciones presidenciales el 2 de octubre de 2022. Aunque 12 candidatos de todo el espectro político estarán participando, la elección está altamente polarizada entre los dos principales candidatos. Los brasileños también elegirán gobernadores, representantes y senadores.

El líder socialista y expresidente Luiz Inácio Lula da Silva lidera las encuestas con alrededor de 44% de los votos. El presidente Jair Bolsonaro, quien está en busca de la reelección, llegaría al 32%. Si nadie pasa el 50% de los votos, habrá una segunda vuelta el 30 de octubre.

El futuro de Brasil reposa en una carrera presidencial populista y hostil. La retórica violenta y la compra de votos han prevalecido durante el inicio de campaña, que empezó oficialmente el 16 de agosto.

¿Quiénes son los candidatos presidenciales?

  • Lula da Silva. Abanderado del Partido de los Trabajadores, Lula fue presidente de Brasil desde 2003 hasta 2010. Anteriormente, había sido representante (1987-1991). En 2016, la entonces presidenta Dilma Rousseff eligió a Lula como jefe de gabinete, pero los casos de corrupción en su contra le impidieron que ocupe la posición.
  • Jair Bolsonaro. Actualmente en el poder, Bolsonaro busca la reelección con el Partido Liberal, de tendencia de derecha. Previamente fue militar hasta 1988 y representante desde 1991 hasta 2018. En 2019, consiguió la presidencia con 55% de los votos.
  • Ciro Gomes. Perteneciente al Partido Democrático Laborista (PDT), Gomes ha criticado a los dos favoritos. Fue alcalde de Fortaleza —capital del estado Ceará— en 1989 y fue gobernador de Ceará (1991-1994). Gomes manejó las relaciones dentro del gobierno entre 2003 y 2006, durante la administración de Lula.
  • Simone Tebet. Tebet ha sido senadora de centro desde 2015 y pertenece al Movimiento Democrático de Brasil. Una autoproclamada feminista, ella también es abogada, escritora y profesora.

De acuerdo a encuestas recientes, Gomes y Tebet obtendrían el 6 y 2% de los votos, respectivamente. Las encuestas puntúan al resto de candidatos con menos del 2% cada uno. Estos son:

  • Felipe d’Avila del Partido Novo;
  • José Maria Eymael de Democracia Cristiana;
  • Léo Pericles de Unidad Popular;
  • Roberto Jefferson del Partido Laborista;
  • Sofia Manzano del Partido Comunista;
  • Soraya Thronicke de Unión Brasil;
  • Vera Lúcia del Partido Socialista;
  • Pablo Marçal del Partido Republicano del Orden Social.

El presupuesto electoral más grande de la historia

En diciembre de 2021, el Congreso aprobó el fondo electoral más grande de la historia. En estas elecciones, la autoridad electoral distribuyó alrededor de $1 millón (R$4900 millones), comparado con los $156 millones en 2014. Los partidos políticos y candidatos también pueden recibir fondos privados para sus campañas.

El financiamiento electoral se distribuye proporcionalmente a los partidos de acuerdo a su presencia en la Cámara y en el Senado. Con 15,77% del total, Unión Brasil es el partido que más recibe. Esto es a pesar de tener un candidato que no llega ni al 1% de votos estimados.

El Partido de los Trabajadores de Lula recibió la segunda suma más grande de dinero —representando el 10,15%— y el partido de Bolsonaro recibió 5,82%. Los cinco partidos más grandes tienen casi el 47% del presupuesto electoral.

La estrategia: Ganar a cualquier costo

  • Lula culpa a Bolsonaro por las muertes por COVID-19

El 31 de julio, el Partido de los Trabajadores hizo pública la candidatura de Lula en un multitudinario evento en Fortaleza. Durante su discurso, Lula dijo: “Esta elección no es frente a un hombre o a un partido, esto es democracia frente al fascismo, democracia frente al autoritarismo”.

Lula empezó su campaña electoral criticando a Bolsonaro. Llamándolo “un negacionista de la ciencia y la medicina”, Lula abiertamente exclamó que Bolsonaro había sido poseído por el diablo. Él también dijo que “Bolsonaro no le debería temer a él, sino al pueblo, quienes lo sacarán del poder”. Lula también expresó tristeza en relación a las 680000 supuestas muertes por COVID-19 debido a falta de acción de la administración de Bolsonaro.

La estrategia de Lula para derrotar a Bolsonaro incluye recordar “los buenos tiempos” cuando él era presidente de Brasil. Por ejemplo, él se regodea de cómo “sacó a 32 millones de ciudadanos de la pobreza”. Además, Lula ha prometido crear un ministerio para comunidades indígenas e imponer cuotas de género y etnia para la contratación.

  • Bolsonaro cuestiona el socialismo

El 25 de julio, Bolsonaro anunció la candidatura para la reelección en frente de miles de personas en Río de Janeiro. Él dijo: “Somos mayoría, somos los buenos… Estamos luchando por la libertad y por nuestra patria”. Bolsonaro resaltó el apoyo de Lula al socialismo del siglo XXI a lo largo de la región y advirtió que solo trae pobreza y represión.

La estrategia de Bolsonaro se enfoca en las consecuencias de un posible retorno al socialismo. Bolsonaro usualmente resalta los ejemplos de Venezuela y Argentina como ejemplos, así como los casos de corrupción de Lula —los cuales significaron casi dos años de prisión para el exmandatario—.

La administración de Bolsonaro incrementó el gasto público tres meses antes de las elecciones, aprovechando una reforma constitucional que recién se aprobó en el Congreso. El nuevo gasto social incluye subsidios al gas y a la gasolina y transferencias directas de alrededor de $109 a la población más vulnerable. Sin embargo, esta decisión todavía no se transforma en votos, según las encuestas.

Escándalos de corrupción manchan a los favoritos

  • Lula: De preso a caminar en la cornisa

Lula ha sido sujeto de dos sentencias criminales en su contra como parte de los casos de corrupción Guarujá Tríplex y Casa Atibaia. El último involucra a Odebrecht, la gigante empresa de construcción que llevó a cabo una red regional de sobornos por tres décadas.

En julio de 2017, el entonces juez Sergio Moro envió a Lula a la cárcel por nueve años y medio debido a aceptar sobornos y lavado de dinero. La Corte Federal Regional aumentó su sentencia a 12 años en enero de 2018. Sin embargo, en abril de 2019 —la Corte Suprema de Justicia— redujo la sentencia de Lula a ocho años y diez meses.

La segunda sentencia en su contra lo acusaba de supuestamente aceptar sobornos de Odebrecht y la constructora OAS en 2010. Los sobornos consistían en remodelar la residencia de Lula en Sao Paulo. La corte lo sentenció a dos años y 11 meses en prisión, y luego una instancia superior le aumentó la sentencia a 17 años. Marcelo Odebrecht, también condenado en el caso, confesó los crímenes; Lula los negó.

La Corte Suprema, cuando finalmente llegó a los casos de Lula, lo absolvieron por un tecnicismo de sus dos sentencias en 2019 y salió de prisión. Sigue bajo investigación por otros casos de corrupción.

  • La familia Bolsonaro en el centro de atención

En octubre de 2021, el Senado brasileño acusó al presidente Bolsonaro de crímenes de lesa humanidad por su acercamiento a la pandemia. El Senado reportó que la administración de Bolsonaro no tomó acciones para frenar los contagios y, a cambio, buscó lograr la inmunidad de rebaño. Esto supuestamente llevó a una tasa más alta de mortalidad.

En cuanto a corrupción, los hijos de Bolsonaro, Carlos y Flavio, están siendo investigados. Flavio supuestamente ha lavado dinero a través de la compra de una mansión de $1 millón en Brasilia. Además, supuestamente cobró diezmos a sus empleados cuando era representante entre 2007 y 2018.

Carlos, concejal en Río de Janeiro, es acusado de desviar fondos públicos y contratar personal fantasma. Carlos contrató a siete familiares de Ana Valle, su antigua madrastra, y dos de ellos confesaron nunca haber ido a trabajar. Carlos y Flavio atribuyen estas investigaciones a una persecución política en su contra y la del presidente Bolsonaro.

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