La corrupción puede derribar a otro presidente peruano

Nuevo en la oficina, el marxista Pedro Castillo está contra las cuerdas

Pedro Castillo

Pedro Castillo, el marxista que se catapultó a la presidencia de Perú, está caminando por la cuerda floja. (Flickr)

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Pedro Castillo, el profesor marxista de escuela que se catapultó a la presidencia de Perú, está caminando en la cuerda floja seis meses después de haber sido posesionado. El 4 de enero, la fiscal general de Perú, Zoraida Ávalos, abrió una investigación preliminar contra Castillo a causa de escándalos de corrupción involucrándolo a él y a su gente cercana.

El devastador inicio del 2022, venía ya acompañado de un mes complicado. En diciembre, Castillo logró esquivar la destitución en el Congreso, y desde entonces, ha tratado de asegurar suficiente apoyo político de otros partidos para seguir en el poder.

De acuerdo con una encuesta publicada en diciembre de 2021 por la consultora CPI, la tasa de aprobación de Castillo se estaba desmoronando incluso antes de que salieran a la luz sus escándalos de corrupción. En Lima, la capital peruana, menos del 25% de los residentes aprueba a Castillo, donde la investigación en su contra puede disminuir esos números aún más.

¿Cuál es el estado político actual de Perú?

Perú está atravesando una crisis política muy profunda que puede ser rastreada hasta hace décadas. Desde el comienzo del siglo XX, el país sudamericano ha tenido nueve presidentes diferentes en periodos irregulares de tiempo, casi el doble de su vecino Chile. Asimismo, hay otro factor crucial que está presente en toda la región: una sociedad polarizada. La sociedad peruana, como otras sociedades latinoamericanas, está profundamente dividida a través de clivajes socio-políticos. Entre estos, se pueden diferenciar los más marcados como vivienda en zona rural frente a ciudad, mestizos frente a grupos minoritarios, y trabajadores frente a empresarios.

En los últimos cinco años, la crisis política se ha visto agravada a causa de constante corrupción, falta de preparación de los gobernantes, persecución de intereses personales y muchos más. Ollanta Humala fue el último presidente peruano en terminar su periodo presidencial en 2016. Después de él, Pedro Pablo Kuczynski ganó las elecciones, pero tuvo que renunciar después de dos años de ser posesionado a causa de escándalos de corrupción que involucraban a Odebrecht. El vicepresidente de Kuczynski, Martín Vizcarra, tomó el cargo de presidente desde 2018 hasta noviembre de 2020, pero el Congreso lo destituyó. Manuel Merino, antes presidente del Congreso, se volvió presidente por cinco días. Luego, Francisco Sagasti, expresidente del Congreso y predecesor de Castillo, asumió responsabilidades y duró casi ocho meses antes de que el recién electo, Pedro Castillo, se hiciera cargo.

Este último periodo de historia política inestable en el Perú está empezando a ser conocido como la crisis política, que parece estar lejos de terminar. Desafortunadamente, esto termina llevando a una crisis social. Pareciera que Pedro Castillo está muy cerca de sucumbir frente a la crisis social y política, pero más importante, a sus actos de corrupción y la incapacidad para gobernar su propio país.

Solamente dos meses después de haberse posesionado, Castillo tuvo que enfrentar una crisis en su gabinete, donde nombró partidarios del Frente Amplio como líderes de todo su gabinete. Como un recordatorio, el partido oficialista en Perú es Perú Libre, que está en la extrema izquierda del espectro político. Mientras tanto, Frente Amplio es un partido de izquierda más moderado y cercan al centro. Este cambio repentino en el círculo de confianza de Castillo puede significar solo una de dos cosas: hay una grieta entre el presidente y su partido político o necesita mayor gobernabilidad para llevar a cabo su agenda y ganar apoyo.

¿Quién es Pedro Castillo?

Antes de volverse presidente, Pedro Castillo era un desconocido profesor en el área rural y líder sindicalista. La oposición lo ha acusado constantemente de pertenecer y tener cercanía con Sendero Luminoso. Si no ha leído historia reciente peruana, le recuerdo que Sendero Luminoso es un grupo terrorista marxista que ha atentado contra las vidas y la libertad de miles de peruanos. Este es, sin duda alguna, uno de los grupos terroristas más peligrosos e inhumanos en la historia latinoamericana. El grupo todavía tiene presencia en zonas como Ayacucho al sudeste de Lima. A pesar de su terrorífica historia, Sendero Luminoso ahora es parte de una alianza con el Partido Comunista peruano, similar a la situación de las FARC en Colombia.

Las principales razones por las que Castillo es constantemente acusado de ser cercano a Sendero Luminoso son: su ideología marxista extremista, el apoyo en elecciones que recibió el presidente, y el hecho de que miembros de su gabinete han pertenecido a la organización terrorista. Por un lado, el discurso de Castillo niega estos vínculos continuamente. De hecho, en uno de sus tuits más recientes sobre la muerte del líder senderista, Abimael Guzmán, también intentó esconder tal relación. Pero, por otro lado, Castillo nombró a Bellido como uno de sus miembros más cercanos en el gobierno. Bellido tiene un pasado oscuro. Él está formalmente acusado de apología al terrorismo y es conocido por pertenecer al ala más extrema de Perú Libre.

Mientras Pedro Castillo prometía trabajar por los grupos olvidados, marginalizados y pobres, las investigaciones en su contra apuntan a negociaciones por debajo de la mesa con la élite económica del país, grandes multinacionales y empresarios poderosos.

¿Por qué Fiscalía investiga a Pedro Castillo?

Castillo está siendo investigado debido a dos casos: tráfico de influencias e interferencia en ascensos militares. Aparentemente, Castillo ha tenido reuniones con empresarios poderosos justo antes de que el Estado les asigne contratos multimillonarios. Algunas empresas se aprovecharon de diversos proyectos estratégicos en áreas como infraestructura y extracción de petróleo. Una de las compañías peruanas involucradas, PetroPerú, que está constantemente envuelta en escándalos de corrupción, parece ser una de las implicadas. En infraestructura, un consorcio privado fue beneficiado por el Estado. El consorcio ganó el concurso porque era justamente seis centavos más barato que la siguiente oferta.

La segunda razón por la que Fiscalía abrió investigaciones en contra de Castillo es una posible interferencia del presidente peruano en los ascensos militares. Medios locales filtraron imágenes y capturas de pantalla de chats entre Castillo y comandantes del Ejército. De hecho, el 28 de diciembre, él ya respondió a Fiscalía, donde el presidente reconoció sus conversaciones con los comandantes. Sin embargo, trabajadores del gobierno afirmaron que Castillo explicó sin complicaciones el contexto completo de esas conversaciones. A pesar de todo, esta es una investigación que sigue abierta y en proceso, junto con el caso mencionado anteriormente. Así, es cuestión de tiempo para ver cómo estos eventos terminan.

¿Qué pasará con el presidente peruano?

El ex profesor y líder sindicalista camina por la cuerda floja a causa de sus propias acciones. Castillo empezó la presidencia con el pie izquierdo, como lo demuestran sus cifras que se están desplomando. Además, el descontento social, la falta de gobernabilidad y la creciente perspectiva negativa de la población, añadido a los casos de corrupción, pueden resultar fácilmente en la repentina destitución del presidente Castillo. La resolución de estos escándalos de corrupción serán cruciales para comprobar si la crisis política seguirá cosechando cabezas de presidetes. Por ahora, nada está garantizado, pero las próximas semanas serán fundamentales para Perú. ¿La corrupción tumbará otro presidente peruano? Bueno, estamos a semanas de averiguarlo.

Mauro Echeverría

Mauro Echeverría is Econ Americas’ deputy editor. He holds a BA in international relations with minors in political science and anthropology from the San Francisco University of Quito. Mauro leads the research on local economic development at the Ecuadorian think tank Libre Razón.

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