Por qué se ha exacerbado la migración ilegal a Estados Unidos

Factores de empuje y recepción hacen la frontera del sur más atractiva que nunca

Frontier-Tijuana

Huir de violencia es una razón por la que personas van a Estados Unidos y solicitan asilo. (Wikimedia)

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Estados Unidos está enfrentando a un flujo migratorio imprecedente en su frontera sur. En el primer cuarto de 2022, la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo de Estados Unidos (CBP) encontró 542,002 migrantes ilegales. El total de encuentros durante el mismo periodo en 2021, 2020 y 2019, fue de 352,790, 107,732 y 238,593, respectivamente.

La migración ha aumentado porque (1) los gobiernos han empezado a alivianar restricciones por la COVID-19 y (2) el presidente estadounidense Joe Biden ha anunciado que relajará las políticas migratorias. Para los coordinadores de casas de migrantes, Vianey Martínez López y Javier Martínez, el retiro del Título 42 — la política de salud pública estadounidense que permitía la deportación inmediata— mantendrá el aumento sostenido de la migración ilegal.

Dos factores adicionales facilitan y permiten el crecimiento de la migración ilegal. Estos son la falta de oportunidades económicas en los países de origen de los migrantes y autoridades de control migratorio corruptas. Algunos de estos funcionarios aceptan sobornos por parte de los migrantes a cambio de dejarlos cruzar la frontera sin el procesamiento migratorio debido. Otros agentes, especialmente en México y Guatemala, secuestran migrantes y se los entregan a los coyotes (traficantes de migrantes) y narcotraficantes a cambio de dinero y otros favores.

Esta investigación busca identificar y elucidar los quiebres en el estado de derecho en Centroamérica que derivan en el aumento de la migración ilegal hacia Norteamérica.

El deficiente control fronterizo en Centroamérica

Cuba, Venezuela y Haiti envían grandes grupos de migrantes a Estados Unidos y México a causa de la inseguridad y las crisis económicas que sufren. Estos países también envían grandes olas migratorias al resto de la región.

Huir de violencia es una razón por la que personas van a Estados Unidos y solicitan asilo. Sin embargo, esto no constituye uno de los motivos para solicitar asilo en Estados Unidos. Para calificar para la obtención de asilo, los aplicantes deben probar que son sujetos de persecución a causa de su raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenecer a un grupo vulnerable.

Para entender el estado de la migración ilegal en la frontera sur de Estados Unidos, el Impunity Observer entrevistó a cuatro expertos. Ellos están de acuerdo en que el control fronterizo en Guatemala, Honduras, México y El Salvador es incompetente. Los migrantes ilegales pueden fácilmente cruzar a estos países sin autorización alguna.

Don Castriotti es presidente del refugio de migrantes Alivio del Sufrimiento en Trojes, Honduras, cerca de la frontera con Nicaragua. Él le contó al Impunity Observer: “El control fronterizo en Centroamérica es relativamente similar. Los migrantes sobornan a las autoridades para que la dejen pasar o para que las guíen a puntos ciego, donde pueden cruzar las fronteras”.

Las caravanas migratorias emergieron en 2018 como una vía alternativa para llegar a Estados Unidos. Las caravanas son grandes grupos de migrantes que cruzan ilegalmente las fronteras, haciendo frente a la capacidad de la policía migratoria del país por el que pasan. En el último lustro, las caravanas migratorias se han vuelto una forma popular de cruzar las fronteras en Honduras, Guatemala y México. De acuerdo con Martínez López, quien trabaja como coordinadora de ayuda en la Casa del Migrante 72 en Tabasco, México, la mayoría de caravanas migratorias que llegan a México son originarias de Honduras.

Un estudio de Forced Migration Review encontró que los hondureños tienden a crear más caravanas migratorias ya que su ingreso suele ser menor y no pueden costear coyotes. Mientras los coyotes cobran desde $15,000 a $20,000 por persona, unirse a una caravana es gratis.

“Las caravanas reúnen más y más personas a través del camino recorrido, así que cuando llegan a acá [sur de México], nos encontramos con hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y unos pocos africanos”, dice ella.

Sin embargo, no todas las personas pueden caminar por días. Los narcos y extorsionistas se aprovechan de las personas que se van quedando atrás. Estos grupos los secuestran y les piden a sus familias grandes cantidades de dinero.

Durante las restricciones por COVID-19, la migración se redujo significativamente. “Desde agosto de 2021, cuando los gobiernos centroamericanos empezaron a aligerar las políticas de fronteras cerradas, la migración se ha multiplicado en la frontera mexicana con Guatemala”, dijo Martínez López. Comparado con 2020, el CBP encontró 50% más migrantes en 2019 y 150% más en 2021.

Yanet Nepomuceno, una experta en migración de Chihuahua, México, cree que los controles migratorios a viajeros sudamericanos no reducirán la migración ilegal. De hecho, México comenzó a pedir visa para los visitantes de Ecuador y Venezuela en agosto de 2021 y enero de 2022, respectivamente. Desde abril, visitantes de Colombia deben proveer pruebas de su vuelo de retorno y un reporte del sitio donde se vayan a quedar. Ninguna de estas medidas ha reducido los flujos de migración ilegal.

Autoridades centroamericanas corruptas

El problema de la migración ilegal no surge de la cantidad de restricciones para viajar, sino de la ejecución de las normas fronterizas. Las autoridades no solo que ayudan a cruzar ilegalmente a migrantes, pero también se aprovechan de su situación de vulnerabilidad.

Los migrantes frecuentemente acusan a oficiales de policía de secuestro y colusión con el crimen organizado. Los Zetas y el Cartel del Golfo son algunos de los grupos criminales involucrados en trata de personas, especialmente en zonas cercanas a la frontera estadounidense con México.

Javier Martínez, coordinador de ayuda en Casa del Migrante en Saltillo, México, le contó al Impunity Observer: “Los agentes de control fronterizos detienen a los migrantes. Pero, en lugar de llevarlos a prisión o a las autoridades pertinentes, se las dan a los coyotes o a los narcos”. Martínez dice que las pandillas pagan grandes cantidades de dinero por tomar posesión de los migrantes.

En la Casa de Migrantes 72, Martínez López ha recibido casos en los que los migrantes han tenido que lidiar con extorsión policiaca, especialmente en la frontera de México con Guatemala. Ella dijo que los migrantes reportan en las casas extorsión, secuestro y brutalidad policial. Sin embargo, “escasos migrantes continúan con la denuncia formal a las autoridades”.

Denuncia a Fiscalía en Tabasco, México por secuestro.

Martínez menciona que casi ninguno de estos casos es público, pero esta es una realidad silenciada de los migrantes. Nepomuceno está de acuerdo con Martínez ya que ha recibido casos similares en Chihuahua, México. Estos casos se mantienen en confidencialidad para proteger la integridad de las víctimas debido a posibles intentos de represalias del crimen organizado y oficiales de policía.

Demografía migratoria

Los hombres solían ser quienes emprendían el peligroso viaje hacia el norte, pero recientemente, esto ha cambiado. Para mediados de 2020, de acuerdo con el Portal de Migración, 51.8% de los migrantes ilegales que entran a Norteamérica eran mujeres y el 48.2% eran hombres.

El número de niños que cruzan la frontera ilegalmente también ha aumentado. Desde marzo de 2021, un mes después de que Biden sea posesionado, el CBP ha encontrado más de 15,000 niños por mes. Anteriormente, el número de niños encontrados por el CBP rondaba los 5,000 niños al mes.

Los migrantes le han contado a Martínez que prefieren abandonar sus países de origen con sus niños porque, de no ser así, las pandillas o los narcotraficantes los reclutarían. En muchos casos, familias enteras emigran de sus países debido a amenazas de pandillas.

Cuando se encuentran en la frontera sur de Estados Unidos, miles de familias se fragmentan y se pierden entre sí. Mientras algunos niños nunca son encontrados por sus padres, otros en cambio terminan sufriendo de violencia y abusos. Como resultado, el gobierno estadounidense se está enfrentando a cargos legales por las fragmentaciones de estas familias, aunque en la mayoría de las instancias esto pasa fuera de la ley.

El flujo migratorio desde Haití también ha incrementado. En septiembre de 2021, 15,000 haitianos esperaron bajo el Puente Internacional del Río para entrar a los Estados Unidos. Sin embargo, funcionarios del gobierno estadounidense los encontraron y los deportaron inmediatamente.

Castriotti contó al Impunity Observer que más haitianos buscan atravesar la frontera sur de Estados Unidos, pero para esto, están llegando a Honduras a través de Trojes. Al oeste de Honduras, Trojes es una zona peligrosa ya que está controlada por organizaciones criminales.

Según el Instituto Hondureño de Migración, al menos 1,505 migrantes ingresaron ilegalmente al país por Trojes desde el 1 de enero al 19 de abril de 2022. De ellos, 1,048 eran haitianos. Castriotti explicó que miles están huyendo de Haití debido a la crisis humanitaria que atraviesa el país, que empeoró tras el asesinato del expresidente Jovenel Moïse en julio de 2021.

Castriotti y Nepomuceno dijeron que personas de África, Europa del Este y Rusia también están llegando a Estados Unidos. La mayoría de ellos busca entrar ilegalmente al país por la frontera estadounidense-mexicana.

Cómo el Título 42 está seduciendo a los migrantes

La administración de Biden ha anunciado que la restricción fronteriza, conocida como Título 42, terminará el 23 de mayo. Bajo el Departamento de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, el Título 42 ha impulsado más de 1.7 millones de deportaciones desde marzo de 2020.

El Título 42 ha prevenido que migrantes extiendan su estadía en Estados Unidos y soliciten asilo en el país. Debido a que las condiciones de salud pública relacionadas a la pandemia mejoraron, el CDC ha argumentado que esta política sanitaria ya no es necesaria.

Los gobernadores republicanos Doug Ducey, John Bel Edwards y Mike Parson — de Arizona, Luisiana y Misuri, respectivamente— presentaron una demanda en la Corte Federal de Luisiana el 3 de abril. Ellos buscan bloquear el levantamiento del Título 42 ya que la crisis migratoria empeoraría aún más.

El 25 de abril, el juez Robert Summerhays emitió una orden temporal que, al menos, retrasará la terminación del Título 42. La orden da paso a la demanda, que ahora está apoyada por 18 otros estados liderados por los republicanos: Alabama, Alaska, Arkansas, Florida, Georgia, Idaho, Kansas, Kentucky, Misisipi, Montana, Nebraska, Ohio, Oklahoma, Carolina del Sur, Tennessee, Utah, Virginia del Oeste y Wyoming.

Para Martínez, “el gobierno estadounidense no lo hará [eliminar el Título 42], porque tendría un impacto masivo en el flujo de migrantes entrando hacia el país”. Dado el amenazante incremento migratorio, él dijo que el gobierno estadounidense necesitará reemplazar el Título 42 con otra política pública migratoria.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, ha reconocido que se necesitará un plan de contingencia para enfrentar el posible incremento desmedido de migración después de quitar el Título 42. Psaki explicó que el CDC tiene la autoridad sobre el Título 42 porque es una orden de salud pública y no de migración.

Martínez López recalcó la importancia de una mayor conciencia respecto a políticas migratorias y procedimientos. Ella argumenta que muchos migrantes van a Estados Unidos porque creen que la eliminación del Título 42 implica que los dejarán cruzar la frontera fácilmente, lo que es erróneo.

“[Eliminar el Título 42] no significa que los migrantes podrán cruzar caminando por la frontera y se les garantizará el cruce o el asilo. Esto significa que los migrantes ilegales no podrán ser deportados tan fácilmente como lo han venido haciendo con el Título 42”, explicó Martínez López.

Conclusión

Mano a mano con la búsqueda de mejores oportunidades económicas, el débil control fronterizo en Centroamérica contribuye de forma importante a la migración ilegal hacia Estados Unidos. Las autoridades migratorias de todos los países por los que viajan los migrantes han claudicado frente al crimen organizado.

La migración ilegal no está limitada a los coyotes. Los migrantes organizan caravanas para reducir costos y protegerse mutuamente a lo largo de los eternos y peligrosos viajes. Los grupos criminales que controlan las fronteras han hecho de la trata de personas y la extorsión un negocio rentable que incluye la participación de agentes de control fronterizo y policías.

El anuncio de la administración de Biden de alivianar el control fronterizo, comúnmente malentendido, ha derivado en la creciente crisis migratoria que se vive en la frontera sur de Estados Unidos. Ahora que el gobierno estadounidense está por eliminar el Título 42, más gente está alistándose para cruzar la frontera mexicana-estadounidense. Mientras las oportunidades económicas, la seguridad y el estado de derecho se debilita en países en desarrollo, las personas continúan a llegar a Estados Unidos para probar su suerte como migrantes ilegales.

Mauro Echeverría

Mauro Echeverría is Econ Americas’ deputy editor. He holds a BA in international relations with minors in political science and anthropology from the San Francisco University of Quito. Mauro leads the research on local economic development at the Ecuadorian think tank Libre Razón.

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