Cómo la NFL está desmantelando nuestra república constitucional

Black Lives Matter busca poder, no justicia racial

NFL

Los hinchas están rechazando la politización de los deportes por parte de la Liga. (Pikist)

Este artículo se publicó primero en inglés en Epoch Times

El 10 de septiembre, inició la temporada de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) con un clásico. A pesar de tener una audiencia cautiva en sus hogares debido a la pandemia, los ratings Nielsen de la noche para el juego cayeron 16% en comparación a la apertura del año pasado. Los ratings del domingo por la noche disminuyeron en 28%.

¿Por qué?

Los hinchas están rechazando el irrespeto de los jugadores al himno nacional y la politización de los deportes por parte de la Liga. Los fanáticos permitidos en el estadio de la ciudad de Kansas, por ejemplo, abuchearon las protestas antes del juego.

Sin embargo, esa es solo una parte de la historia.

La frustración de los hinchas será solo la punta del iceberg si se dan cuenta que la NFL y sus jugadores están, probablemente sin querer, facilitando que un movimiento desmantele nuestra república constitucional.

Muchos atletas profesionales sienten que tienen la responsabilidad de hablar en público sobre la injusticia, debido a su amplia visibilidad. Han expresado su deseo por ayudar al país a mejorar, una meta vaga con la que todos están de acuerdo. El liderazgo de Black Lives Matter (BLM) utiliza este deseo bien intencionado como una fachada para ejecutar la clásica estrategia marxista de crear un Estado unipartidario utópico.

La estrategia socialista radical es polarizar la sociedad. Como el héroe de Barack Obama, Saul Alinsky, mencionó en Rules for Radicals, “Uno actúa decisivamente solo en la convicción de que todos los ángeles están de su lado y todos los demonios, del otro”.

La estrategia de toma de poder requiere componentes políticos, mediáticos, gubernamentales y operacionales para ser exitoso. El Partido Demócrata es el vehículo político. Este coordina directamente con medios aliados para esconder información de sus audiencias, difundir propaganda y demonizar al enemigo. BLM y Antifa proveen la fuerza.

La décimo tercera regla de las tácticas de poder de Alinsky es “escoge al objetivo, congélalo, personalízalo y polarízalo”. El objetivo es la autoridad: el presidente Donald Trump, la aplicación de la Ley Federal y la Policía local”.

El movimiento socialista estableció a los fundadores de BLM —autodeclarados marxistas— como líderes de la justicia racial, porque los socialistas saben que la mayoría de estadounidenses apoyan el trato equitativo ante la ley. Los organizadores socialistas y sus medios aliados mezclan la verdad con mentiras y distorsiones para crear su narrativa. El asesinato a Geroge Floyd fue la chispa. Los socialistas iniciaron las protestas, y los operativos de BLM y Antifa las hicieron violentas.

La polarización exige al movimiento catalogar de racistas a aquellos que dicen que “todas las vidas importan”. Las exclamaciones “sin justicia no hay paz” y “silencio blanco es violencia” son intimidatorias. El movimiento culpa a Trump por la violencia, a lo que la secretaria de prensa Kayleigh McEnany dijo que es “como el pirómano culpando al bombero”.

Los atletas y otras personas bien intencionadas solo protestan y dejan las soluciones a los líderes de BLM, cuya plataforma convoca a desfinanciar a la Policía. Los líderes saben que esto podría generar más violencia y mayor control de su parte en las comunidades. La plataforma de BLM también llama a vencer a Trump.

Después de que Fidel Castro muriera, los líderes de BLM proclamaron, “Hay un profundo sentimiento de pérdida… debemos… unirnos en defensa de El Comandante… mientras aspiramos construir un mundo basado en una visión de libertad y paz que solo proviene de la justicia”. El movimiento no se detendrá hasta que la justicia revolucionaria de Castro prevalezca.

Trump se interpone en su camino.

Si es elegido, un gobierno de Biden, manejado por socialistas como Kamala Harris, protegería criminales y perseguiría enemigos. Ya podemos ver esto en las ciudades controladas por los demócratas como Nueva York, Chicago y Portland.

Nuestra economía estaría devastada por fantasías económicas socialistas. Culpando a la avaricia, el gobierno federal buscará la centralización del poder. El final del camino es una dictadura, que ha sido el fruto de las mismas promesas —justicia social y educación y salud gratuitas— en Cuba, Venezuela, Nicaragua y otras sociedades sin salida.

El mayor peligro para la carrera estratégica socialista es un diálogo nacional abierto en búsqueda de puntos comunes respecto a la justicia racial. Esto causaría que los líderes del movimiento pierdan el control sobre sus seguidores.

Los atletas y otros defensores de BLM bien intencionados deben insistir en soluciones y estar listos para involucrarse al identificarlas. El senador republicano Tim Scott ha estado trabajando en reformas a la Policía por años. El senador ha sido detenido por la Policía varias ocasiones en Washington, D.C. y él cree que esto deriva de categorización racial. Scott ha propuesto legislación de reforma policiaca que los legisladores republicanos y Trump apoyan.

Scott ofreció a los demócratas hacer todas las enmiendas que ellos quieran, con la apertura de escuchar cualquier propuesta de su parte. Los demócratas y sus aliados respondieron llamando al esfuerzo de Scott un simbolismo, un insulto racial para Scott. Una reforma real con el enemigo negaría la demonización y destruiría la revolución.

Debemos despertar como sociedad y rechazar el asalto socialista a nuestra libertad. Ninguna sociedad totalitaria tiene justicia. Tenemos la estructura para mejorar: la Declaración de la Independencia y la Constitución.

Los atletas y otras celebridades están devorando la mano que los alimenta y motivando a otros a seguir el camino hacia la destrucción. Hasta que estos famosos cambien de curso, debemos boicotear a todos los deportes y negocios que apoyen la estrategia marxista.

La sabiduría convencional mantuvo que el COVID-19 puede poner en peligro el éxito de la temporada de la NFL. Al contrario, parece que son las tácticas polarizadoras de los líderes marxistas de BLM los que hacen a la audiencia cambiar de canal.

Steven Hecht

Steven Hecht

Editor at Large Steve Hecht is a businessman, writer, and film producer, born and raised in New York. He has lived and worked in Guatemala since 1972. He holds a Bachelor of Arts in Economics and a Master of Business Administration in Banking and Finance, both from Columbia University. He has worked on development projects in Guatemala to help the country leave its underdeveloped state and reach its great potential. Realizing the misconceptions prevalent about Guatemala and Latin America in the outside world, he has written for the Washington Times, Daily Caller, Fox News, Epoch Times, BizPac Review, Washington Examiner, Frontpage Mag, New English Review, PanAm Post, and PJ Media and appeared as a guest on national American media programs including the Lars Larson Show. Steve’s reporting has included meeting with coyotes, the human smugglers who have ferried millions of illegal immigrants into the United States via Guatemala’s 595-mile border with Mexico.

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