Confirmen a Juan Rodríguez o el terrorismo prosperará

Un embajador outsider en Guatemala puede combatir a los carteles

juan rodriguez
La coalición opuesta a Rodríguez se ha unido para mantener esa situación y socavar a Trump. (Andrés Sebastián Díaz)

La agenda hemisférica de contraterrorismo del presidente Donald Trump está en una situación crítica. Para salvarla, debe impulsar la confirmación por parte del Senado de su nominado a embajador en Guatemala, Juan Rodríguez.

Informes provenientes de Guatemala señalan que Rodríguez ha retirado su candidatura. Si esto es cierto, es el resultado de una traición del Estado profundo. Si esta situación no se revierte, los enemigos internos de Trump podrían seguir saboteando su agenda hemisférica, en la cual Guatemala es un país clave.

Personal del Departamento de Estado (DOS), con la ayuda de sus aliados demócratas y de los medios de comunicación desinformativos, ha trabajado intensamente para descarrilar la nominación de Rodríguez. Lo hacen para proteger la agenda anti-Trump del Estado profundo. El presidente ilegítimo de Guatemala Bernardo Arévalo está consolidando su poder y debilitando la agenda de Trump antes de la llegada de un nuevo embajador.

El New York Times informó en mayo que Arévalo, durante una llamada con el secretario de Guerra, Pete Hegseth, acordó realizar operaciones militares conjuntas en Guatemala. Arévalo lo negó y afirmó que carecía de la autoridad legal para hacerlo. Sin embargo, dicha autoridad ha existido durante más de veinte años.

Arévalo y sus ministros de Defensa y Gobernación protegen las rutas del narcotráfico que atraviesan Guatemala. Funcionarios del Departamento de Estado asesoran a Arévalo y lo han apoyado públicamente, pese a existir evidencia de que protege a los narcotraficantes y es detractor de Trump.

Según el Washington Post, el subsecretario de Estado Christopher Landau acordó mantener en su cargo al ex subjefe de misión Patrick Ventrell hasta mayo, después de que Trump ordenara su destitución.

El Post es confiable en este tema precisamente porque es un claro ejemplo de medio desinformativo. El reportaje presenta a la derecha como malvada y a la izquierda como virtuosa, ignorando la criminalidad de esta última. El periódico sostiene que Ventrell ayudó a evitar un golpe de derecha en 2024 para que Arévalo pudiera asumir la presidencia.

El partido Semilla de Arévalo había sido cancelado judicialmente debido a un fraude de inscripción probado públicamente. Ventrell intimidó a jueces de altas cortes para que violaran la ley y proclamaran presidente a Arévalo. Para el Post y sus camaradas del Estado profundo y del Partido Demócrata, cualquier crimen está justificado para derrotar a la “malvada” derecha.

Además del fraude de inscripción, las pruebas públicas de fraude electoral son abrumadoras y las acciones y declaraciones del Departamento de Estado coinciden con ese fraude. La administración de Joe Biden violó la ley para imponer a Arévalo en Guatemala, al igual que intentó impedir que Trump participara en las elecciones y buscó encarcelarlo y arruinarlo financieramente.

Según el Post, Arévalo le dijo a Landau que Ventrell había sido fundamental para mantener la democracia. Después de elogiar la intervención ilegal de Ventrell, Arévalo criticó duramente a su sucesor, John Barrett, por su supuesta intervención.

Al parecer, respaldar una elección fraudulenta es considerado noble, mientras que defender el Estado de derecho es motivo de destitución. Después de que Arévalo se quejara ante Landau sobre Barrett, el Departamento de Estado lo removió del cargo.

Ventrell se quejó de haber sido retirado seis meses antes del período normal de tres años, pero Barrett fue removido después de apenas tres meses en el puesto. Desde la salida de Barrett, Arévalo ha cometido delitos sin restricciones.

El Post informó que Arévalo pudo nombrar a un nuevo fiscal general “a pesar de los intentos de impugnar la decisión”. El magistrado nombrado por Arévalo en la Corte de Constitucionalidad se negó ilegalmente a tramitar múltiples recursos contra la comisión nominadora del fiscal general. Esto significó que Arévalo no tuvo impedimentos y pudo realizar su propio nombramiento. El nuevo fiscal general ahora protege al presidente y al magistrado de cualquier responsabilidad penal por sus acciones.

El Estado profundo, los demócratas y los medios desinformativos están cómodos con la criminalidad. Esta es la coalición que se opone a Rodríguez para permitir que continúen esas acciones.

Diez días después de que la representante María Salazar (republicana por Florida) solicitara la destitución de Ventrell por intervenir ilegalmente en una elección de la Corte Suprema, Landau emitió una declaración favorable a Arévalo. De esta manera, uno de los propios nombramientos de Trump se alineó con el funcionario que estaba a dos meses de ser destituido y con Arévalo. Las afirmaciones de Landau respaldaron la continuación de la agenda antiestadounidense de Biden.

El sólido historial personal de Landau es inconsistente con sus posiciones respecto a Arévalo. Las personas del Departamento de Estado que ayudaron a colocar fraudulentamente a Arévalo en la presidencia deben ocultar la verdad para evitar que se exponga al Estado profundo más allá de Guatemala. Como expertos en el engaño, probablemente influyeron sobre Landau en relación con Arévalo. En lugar de desafiar al sistema, Landau se alineó con él y quedó atrapado.

Después de casi eliminar la ruta marítima del narcotráfico, Trump ahora se concentra en cerrar la ruta terrestre. Esto sería fácil de lograr en Guatemala, la última parada del recorrido. Sin embargo, los narcotraficantes cuentan con Arévalo y con sus aliados del Estado profundo, el Partido Demócrata y los medios desinformativos.

Trump necesita ordenar a la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) del Departamento de Estado que implemente reglas de enfrentamiento similares a las que hicieron exitoso el Plan Colombia. A diferencia del Departamento de Guerra, la INL tiene la capacidad de trabajar con fuerzas militares, policías y fiscales de países aliados. Involucrar a la INL en Guatemala revitalizaría rápidamente las operaciones antinarcóticos.

El público guatemalteco apoyaría ampliamente esta medida porque le brindaría la seguridad y las oportunidades de las que ha sido privado bajo la administración Biden. Sin embargo, un embajador de carrera del Departamento de Estado no haría esto. Solo un outsider nombrado por Trump, como Rodríguez, estaría dispuesto a hacerlo.

Guatemala ha acomodado a los carteles gracias a funcionarios de carrera del Departamento de Estado. La coalición opuesta a Rodríguez se ha unido para mantener esa situación y socavar a Trump.

Otros países del hemisferio occidental observan este proceso. Si la coalición tiene éxito y Trump no respalda la nominación de Rodríguez, el mensaje será devastador para la política de Trump. Pero si Trump apoya de inmediato a Rodríguez, el mensaje será devastador para los carteles y positivo para su estrategia política.


This article reflects the views of the author and not necessarily the views of the Impunity Observer.


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