El informe del Departamento de Estado (DOS) del 20 de julio, “Cuba: The Capital of 21st Century Communism” (el Informe), no generará impacto por sí solo. El secretario de Estado Marco Rubio acertadamente califica a Cuba como “una superpotencia del espionaje” con agentes infiltrados en “los niveles más altos del gobierno de Estados Unidos”. Sin embargo, los críticos del Informe han asestado golpes serios a su credibilidad que están obstaculizando su impacto práctico.
Si bien el Informe se concentra en espías condenados de alto nivel, como Victor Rocha, Ana Montes y otros, también menciona el reclutamiento de estudiantes universitarios “ideológicamente simpatizantes”. Debió haberse realizado más investigación para aclarar cómo estos reclutas llegan a “ocupar puestos de importancia en el sector privado y en el gobierno”. Estos enemigos internos constituyen una fuerza formidable, casi indetectable, de agentes de bajo nivel que influyen en las políticas para favorecer los intereses de Cuba a costa de Estados Unidos.
El Informe se enfoca en gran medida en la conexión entre la inteligencia cubana y grupos activistas nacionales de Estados Unidos. Los críticos sostienen que la convergencia ideológica e histórica no demuestra que los grupos estadounidenses operen bajo la dirección o el control de la Dirección de Inteligencia (DI) de Cuba.
Los críticos, e incluso los partidarios del Informe, están desviando la atención de lo que realmente importa. El elemento más importante debió haber sido que el régimen totalitario no puede sobrevivir si Estados Unidos se mantiene libre y fuerte.
Con tantos hispanos, incluidos los refugiados cubanos, como parte de nuestra cultura, el régimen cubano penetró nuestro gobierno e instituciones para protegerse de las acciones hostiles de Estados Unidos. Cuba también desestabilizó países latinoamericanos para debilitar a Estados Unidos y ocultar su fracaso socialista.
El hemisferio occidental es de importancia única para Estados Unidos en materia de seguridad y comercio. Los países exitosos son buenos socios comerciales y no generan migración masiva que pueda desestabilizarnos. Necesitamos mantener a las potencias competidoras fuera de las Américas.
La cleptocracia cubana busca impedir el surgimiento de la libertad y de un gobierno limitado que crearían socios comerciales exitosos y aliados de Estados Unidos, además de contrastar con el modelo cubano. No por coincidencia, el DOS, durante al menos los últimos 35 años, ha estado ayudando a nuestros adversarios hemisféricos y socavando a nuestros aliados.
Fidel Castro fracasó en gran medida en su intento de exportar revoluciones violentas. Él y Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, organizaron el Foro de São Paulo en 1990 para pasar de la subversión armada a la subversión interna. Además de espías como Rocha y Montes, la red de agentes de bajo nivel de la DI probablemente fue fundamental para alcanzar este objetivo.
El DOS ha reclutado durante mucho tiempo, de manera desproporcionada, a personas provenientes de universidades de élite ideológicamente alineadas con su cultura de globalismo y multilateralismo. La cultura del DOS hace que el Departamento sea susceptible a la manipulación por parte de agentes cubanos de bajo nivel. Estos influyen sutilmente en el DOS para favorecer a Cuba y sus aliados y socavar a sus adversarios.
Estos agentes de Cuba son capaces de moldear los debates sobre políticas e influir en las redes académicas y de ONG, así como en los flujos de información. Este grupo sabe cómo desacreditar a sus oponentes y promover a sus aliados, incluso influyendo en la designación de funcionarios en puestos clave para impulsar su agenda.
Estos agentes trabajan en el Ejecutivo, el Congreso, las ONG y los medios de comunicación, y con frecuencia pasan de un ámbito a otro. Pueden monitorear acontecimientos en los que Cuba tiene interés y utilizar tácticas de manipulación indetectables para descarrilarlos o promoverlos.
Los agentes cubanos que trabajan con los demócratas y con los medios y ONG alineados con ellos no se destacan. Para ellos, trabajar con los republicanos es más difícil. Estos agentes adoptan posiciones republicanas firmes sobre todos los asuntos que no están relacionados con los intereses cubanos, con el fin de engañar e influir en sus colegas. De este modo, pueden pasar desapercibidos y sin levantar sospechas durante toda su carrera.
Los efectos de los agentes cubanos, combinados con la cultura globalista y elitista del DOS, producen resultados que socavan la estrategia de Donald Trump contra el terrorismo en el hemisferio occidental. Rubio debería examinar cuidadosamente su Departamento para limitar precisamente la penetración que él mismo ha denunciado.
El Informe debería impulsar a la administración Trump a iniciar medidas para detectar a estos agentes y limitar el daño que causan. Aun así, los aliados cubanos de menor nivel serán más difíciles de detectar que los agentes del tipo Rocha-Montes.
La solución práctica de Trump para su agenda en el hemisferio occidental es desconfiar del DOS y de la comunidad de inteligencia. Debe colocar en puestos y situaciones clave a personas investigadas y de su confianza. Estas deberían reportar al equipo de la Casa Blanca para limitar la capacidad del DOS y de las agencias de inteligencia de socavar su agenda.
Guatemala es un ejemplo claro. Dos funcionarios heredados de la administración de Joe Biden socavaron a Trump durante 2025, hasta que los removió en febrero. El nuevo encargado de negocios, John Barrett, comenzó a revertir el daño causado por los funcionarios de Biden, pero fue removido repentinamente después de solo tres meses. Tras la salida de Barrett, el presidente Bernardo Arévalo tuvo vía libre para sus actividades criminales antiestadounidenses.
Funcionarios del DOS y los demócratas descarrilaron sutilmente al candidato de Trump para embajador. También es probable que estén asesorando a Arévalo sobre cómo aparentar cooperación con SOUTHCOM mientras continúa socavando a Trump.
Trump necesita que Guatemala se convierta en un participante activo de su agenda contra el terrorismo. Para ello, Trump debería nombrar a un nuevo encargado de negocios leal y cuidadosamente investigado, e incorporar a Guatemala a la lucha.
Los socios regionales que ya están alineados lo notarán y estarán más motivados, y Trump habrá sorteado la traición interna del DOS. Más adelante, Trump podrá ejecutar una estrategia para revertir los efectos de la penetración cubana en nuestro gobierno y restaurar el gobierno constitucional.

