Delegados de Obama y oficiales de la ONU truncan la agenda política de Trump en Guatemala

La CICIG es un arma política y Jimmy Morales se interpuso en su camino

El embajador estadounidense Todd Robinson (en el medio) y el comisionado de Cicig Iván Velásquez (a la derecha) están trabajando frenéticamente para consolidar el control colectivista del poder judicial guatemalteco, como un paso para dominar el país. (Embajada de los Estados Unidos en Guatemala)

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Los funcionarios designados por Obama en Guatemala están socavando los esfuerzos que el presidente Trump ha realizado para fortalecer la democracia en el continente. Venezuela ha caído en una dictadura, y los funcionarios del Departamento de Estado acaban de poner a Guatemala en el mismo camino con un golpe de estado efectivo.

La estabilidad y el estado de derecho en Guatemala son vitales para los intereses de Estados Unidos, porque la frontera de 965 kilómetros con México la convierte en una ruta terrestre crítica para los migrantes y traficantes. Para las redes de delincuencia transnacional, entrar a un México sin ley prácticamente garantiza la entrada a los Estados Unidos.

Tom Shannon, un alto funcionario del Departamento de Estado y presidente de Obama, perdió una batalla con el Consejo de Seguridad Nacional de Trump y el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John F. Kelly, por aplicar sanciones mordaces contra Venezuela. Shannon quería establecer diálogo y sanciones blandas, mientras que el equipo de Trump entendía que una mano firme funciona con los tiranos.

Shannon es un empleado de carrera en el Departamento de Estado que comparte la perspectiva de Obama, que favorece las concesiones y una América débil. Nuestros aliados, incluido Israel, ven, con razón, a Shannon con escepticismo, y este año el primer ministro Netanyahu y Trump lo excluyeron de su reunión.

En perjuicio de América Latina y Estados Unidos, Shannon y Obama adoptaron la dictadura castrista en Cuba y apoyaron al legado de las guerrillas financiadas por Castro en Guatemala. Con el secretario Tillerson centrado en Corea del Norte, desafortunadamente Shannon parece haber tomado el liderazgo del Departamento de Estado en América, lo cual tuvo como efecto resultados desastrosos para Guatemala.

Mientras perdió en Venezuela, el equipo de Obama en Guatemala – Robinson y Shannon – están ganando. Los delegados de Obama han volcado el orden constitucional de Guatemala para proteger una comisión creada por la ONU que no tiene supervisión y no está sujeta a ninguna ley o jurisdicción.

Las Naciones Unidas tienen antecedentes de alinearse a los de izquierda, así como lo hacen en Israel y Guatemala. La Comisión de las Naciones Unidas Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), fundada en 2007, no es una excepción, a pesar de que la misión declare luchar contra la impunidad de agentes estatales que violan los derechos humanos.

Cicig ha sido una parte fundamental en la implementación de la política de Obama. El ex vicepresidente Joe Biden dejó en claro que la ayuda estadounidense era incierta si se llegaba a evitar la continuación de la Cicig, y la organización de George Soros, Open Society, ha declarado que la Cicig es “un potente modelo potencial” para los países que luchan.

Cicig es ahora una herramienta de los descendientes de guerrilleros y sus aliados – más aún, un arma.

El presidente guatemalteco Jimmy Morales comenzó su mandato en enero de 2016 como novato político, y el embajador de Obama, Todd Robinson, emboscó a Morales para que cumpliera con sus órdenes. La política de Obama colocó aliados marxistas en posiciones clave del gobierno.

Estos funcionarios protegen a los grupos armados ilegales que dominan las poblaciones rurales, especialmente en las zonas fronterizas. Obligan a los locales a bloquear carreteras, destruir negocios y obstruir el acceso de la policía. El aumento de la violencia y la disminución de la inversión incrementan la migración ilegal y el tráfico de drogas desde y a través de Guatemala. Los colectivistas temen que Morales cambie a una política de aplicación de la ley a sus grupos protegidos, si Trump asi lo manda. Ellos necesitan un presidente confiable que se resista a Trump, y Morales no es uno de los suyos.

Los aliados del Embajador Robinson en el Congreso de Guatemala son el partido de la Unidad Nacional de Esperanza (UNE). Como muestra de la unidad izquierdista, los miembros de la UNE votaron de manera unánime contra una resolución para condenar a Maduro por cambiar ilegalmente la constitución venezolana.

La UNE y Robinson han estado luchando para consolidar sus ganancias del mandato de Obama desde que Trump fue elegido. Están tratando de cambiar ilegalmente la Constitución guatemalteca e imponer una dictadura por medio de un poder judicial izquierdista.

El fracaso de Shannon en impedir las duras sanciones contra Maduro ha hecho que la izquierda en Guatemala se convierta en una acción y confrontación aún más frenética. Iván Velásquez, el jefe de Cicig, presentó cargos contra violaciones en el financiamiento de campaña contra Morales. El 25 de agosto, Morales declaró a Velásquez persona non grata y le ordenó salir del país.

El tribunal más alto de Guatemala emitió inmediatamente una orden temporal contra la orden del presidente. Tres días después, violando flagrantemente muchas leyes y procedimientos legales, el tribunal revocó permanentemente la expulsión de Velásquez.

Aparentemente nadie está pensando en las ramificaciones de la diplomacia mundial. Los ejecutivos de todos los signatarios de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas tienen la autoridad para expulsar a los diplomáticos extranjeros por cualquier razón, sin necesidad de explicación. Si este acto estuviera sujeto a revisión judicial, los países podrían intentar subvertir a los adversarios conspirando con sus tribunales superiores.

Imagínese si la Corte Suprema hubiese suspendido la expulsión del presidente Obama hacia los diplomáticos rusos. No habría recurso legal contra tal abuso de autoridad lo cual daría inicio a una crisis constitucional. Los partidarios de Obama podrían haber culpado a los rusos por haber comprometido a la Corte.

El apoyo a la Cicig proviene de la interminable propaganda de sus compañeros ideológicos que han implantado la creencia, sin verificación, de que la Cicig se adhiere a su mandato. Esta crisis requiere una reexaminación e investigación creíble del papel de la Cicig ya que es un claro ejemplo de por qué Trump necesita purgar su Departamento de Estado de todos aquellos profesionales que tienen la mentalidad de Obama.

Traducido por Patricia Areano.

Steven Hecht

Steven Hecht

Editor at Large

Steve Hecht is a businessman, writer, and film producer, born and raised in New York. He has lived and worked in Guatemala since 1972. He holds a Bachelor of Arts in Economics and a Master of Business Administration in Banking and Finance, both from Columbia University. He has worked on development projects in Guatemala to help the country leave its underdeveloped state and reach its great potential. Realizing the misconceptions prevalent about Guatemala and Latin America in the outside world, he has written for the Daily Caller, Frontpage Mag, New English Review, PanAm Post, and PJ Media and appeared as a guest on national American media programs including the Lars Larson show. Steve’s reporting has included meeting with coyotes, the human smugglers who have ferried millions of illegal immigrants into the United States via Guatemala’s 595-mile border with Mexico.

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