Los demócratas quieren la justicia corrupta de Guatemala para Estados Unidos

Carta abierta al congresista para aclarar la situación

Estimado representante Schiff, el sistema guatemalteco no le dará problema alguno. (Stocks News Feed)

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Estimado Adam Schiff, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes:

Usted declaró que el presidente Donald Trump lo amenazó cuando dijo “en Guatemala manejan las cosas de manera mucho más severa”. De hecho, la cooptada función judicial de este país es el claro ejemplo de qué es lo que usted quiere para Estados Unidos.

Si el sistema de Guatemala rigiera en Estados Unidos, el fiscal general y la Corte Suprema estarían amenazando a los senadores republicanos con detenerlos si no sentencian a Trump. Ordenarían prisión preventiva por años, sin juicio, para los miembros que no obedezcan. Mientras tanto, los medios corruptos respaldarían su posición con una falsa narrativa.

Jugar a la ligera con la Constitución, como usted y sus colegas lo han hecho, sería muy adecuado para quienes controlan el sistema judicial de Guatemala. De acuerdo con la perspectiva de ellos, así como la suya, los fines justifican los medios.

Esta es la realidad actual de Guatemala, donde yo he vivido por más de 40 años. Muchos de sus propios colegas –los representantes Eliot Engel (D-NY) y Norma Torres (D-CA) y el senador Patrick Leahy (D-VT)– son protagonistas del sometimiento que ha sufrido Guatemala. Aquellos demócratas trabajan con sus aliados afines en el Departamento de Estado, quienes han abusado del poder de EE.UU. para designar socialistas a la Corte de Constitucionalidad de Guatemala y al Ministerio Público.

El ex vicepresidente Joe Biden ha alardeado que el entonces presidente Barack Obama lo encargó de formular la política estadounidense para Centroamérica. En 2015, Biden utilizó públicamente el apalancamiento de la ayuda financiera de EE.UU. para obligar al presidente de Guatemala a extender el mandato de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) de la ONU.

La Cicig era un arma potente. Encarceló a objetivos políticos sin evidencia, violando la Constitución de Guatemala. Cuatro meses después de que el expresidente Otto Pérez concediera más tiempo a la Cicig, el embajador de EE.UU. Todd Robinson la utilizó para derrocar a Pérez. Luego de más de cuatro años, el expresidente continúa en prisión preventiva. Desde 2017, también gracias a la Cicig y a la corrupta función judicial, el abogado de Pérez está en la cárcel con él.

En 2016, Robinson amenazó a miembros del Congreso de Guatemala con enviarlos a prisión, forzándolos a designar a un socialista para la alta corte. Su aliada, la magistrada Gloria Porras, ganó con 145 votos a favor y seis en contra, en un proceso que violó gravemente el proceso parlamentario. Desde entonces, Porras ha utilizado el apoyo de la Embajada de EE.UU. para presionar a los magistrados a fallar de acuerdo con los deseos del embajador.

El padre del actual sistema de justicia de Guatemala, Fidel Castro, estaría encantado. Como usted puede ver, representante Schiff, el sistema guatemalteco no le dará problema alguno.

En 2017, Robinson intentó extorsionar al presidente Jimmy Morales –quien había vencido a la candidata de Robinson para la elección de 2015– al presentar cargos falsos en contra de su hijo y su hermano. Los guatemaltecos estaban envalentonados para resistir a Robinson, porque creyeron que Trump frenaría a los socialistas del Departamento de Estado.

Cuando el periodo de Robinson terminó normalmente, los camaradas del Departamento de Estado arreglaron para que Luis Arreaga lo reemplace. Siguiendo los pasos de Robinson, Arreaga ahora controla la Corte de Constitucionalidad y el Ministerio Público. Él trató de destituir a Morales con cargos falsos sobre asuntos que no eran su responsabilidad. Arreaga continúa ejerciendo la política Obama-Biden y traiciona a Trump.

De nuevo, usted puede ver que no tiene nada que temer de Guatemala.

La Cicig se convirtió en una organización criminal con una agenda global socialista. Las fundaciones Open Society de George Soros la elogiaron como un modelo para otros países.

Sin embargo, el Wall Street Journal reportó que la Cicig estaba conspirando con los secuaces de Vladimir Putin, luego ratificado por la Comisión Helsinki de Estados Unidos. Judicial Watch también informó que el comisionado de la Cicig, un ciudadano colombiano, tenía vínculos con la narcoterrorista FARC. Algunos grupos civiles guatemaltecos también publicaron un extenso informe sobre el comportamiento criminal de la Cicig.

Morales expulsó a la Cicig de Guatemala. Pero la alta corte designada por Robinson se mantiene y sigue dominando Guatemala. Los magistrados aseguran el control de las zonas rurales del país por parte de los sucesores de las guerrillas respaldadas por Fidel Castro. La alta corte ha disuadido la inversión en Guatemala con la emisión constante de fallos ilegales, ampliamente publicitados, que violan los derechos contractuales y de propiedad privada.

Los más vehementes defensores de la Cicig y de los magistrados de la corrupta Corte de Constitucionalidad son sus aliados demócratas, los socialistas del Departamento de Estado y sus camaradas en los medios. Ellos han publicado numerosos comunicados, resoluciones e informes a favor de la corte y la Cicig; oponiéndose al presidente conservador de Guatemala.

Nancy Pelosi (D-CA) visitó Guatemala el 8 de agosto, tres días antes de la segunda vuelta presidencial. Ella y Arreaga aparecen en fotografías junto con dos juezas corruptas, un claro mensaje de apoyo a la candidata socialista y a las autoridades que estaban dispuestas a robar la elección.

Usted desprecia a Trump porque él representa los valores estadounidenses tradicionales. A diferencia de los demócratas, Trump es inclusivo. Para él, hay un solo Estados Unidos, donde todos los individuos son iguales ante el Creador y la ley. Trump es una amenaza existencial para su agenda política, puesto que promueve el individualismo, opuesto a su colectivismo. Por lo tanto, usted lo difama llamándolo exactamente lo que usted es.

Usted y sus camaradas demócratas y de los medios están tratando de hacer en casa lo mismo que hicieron en Guatemala. Ustedes dividen nuestra sociedad al valerse de mentiras, odio y racismo. Dado que no pueden ganar legítimamente, ignoran las normas y cometen crímenes para imponerse ante todos nosotros. Ustedes ven a la Constitución, especialmente a los derechos individuales y al debido proceso, como un obstáculo para un Estado unipartidista demócrata.

Como un líder de la resistencia en el intento de revolución de su partido, usted acusa falsamente a Trump de hacer lo que usted hace. La amenaza no es hacia usted; es su amenaza en contra de él. Si vamos a mantener nuestras tradiciones y valores, debemos acabar con sus mentiras, propaganda y subversión.

Sinceramente,

Steven Hecht

Steven Hecht

Steven Hecht

Editor at Large

Steve Hecht is a businessman, writer, and film producer, born and raised in New York. He has lived and worked in Guatemala since 1972. He holds a Bachelor of Arts in Economics and a Master of Business Administration in Banking and Finance, both from Columbia University. He has worked on development projects in Guatemala to help the country leave its underdeveloped state and reach its great potential. Realizing the misconceptions prevalent about Guatemala and Latin America in the outside world, he has written for the Washington Times, Daily Caller, Fox News, Washington Examiner, Frontpage Mag, New English Review, PanAm Post, Epoch Times, and PJ Media and appeared as a guest on national American media programs including the Lars Larson Show. Steve’s reporting has included meeting with coyotes, the human smugglers who have ferried millions of illegal immigrants into the United States via Guatemala’s 595-mile border with Mexico.

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