Demócratas desesperados quieren una elección arreglada o inconclusa

Una nueva obra de ficción electoral refleja la realidad

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Los demócratas, sus medios y socios oficiales están tratando de hacer en casa lo que han hecho en Guatemala. (Gage Skidmore)

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El nuevo libro de Ken Timmerman, Election Heist, es una historia fascinante sobre un grupo de personas amorales que se roban las elecciones del 2020. Los demócratas, los medios de comunicación y los funcionarios gubernamentales ficticios del libro, demuestran un rechazo a la ley, la Constitución y la voluntad del electorado.

Sin embargo, la amoralidad del grupo no es ficción. Se robaron las elecciones al Congreso del 2019 en Guatemala y no dudarán ni un momento en hacerlo en casa este año.

En el libro, el estafador electoral demócrata T. Claudius Granger, maneja un brillante plan para comprometer el software de las máquinas de conteo de votos. El total de votos de los demócratas supera con creces el de las papeletas de voto. Cualquier intento por examinar los “parches” que alteran el conteo borra automáticamente el rastro del fraude.

El técnico de informática de Granger, Navid Chaudry, configura las máquinas para asegurar un margen de victoria que no active un recuento automático. Adicionalmente, si las autoridades realizaran un recuento y volvieran a insertar las papeletas en las máquinas, estas arrojarían el mismo resultado alterado.

En Florida, la clave de las elecciones con sus 29 votos del colegio electoral y en un distrito electoral de Maryland, un grupo de perspicaces observadores políticos y expertos en computación, notan ciertas anomalías. Motivados por mantener la confianza pública en el desempeño de sus funciones, los valientes y reflexivos funcionarios electorales ejercen presión para que se efectúen los recuentos con máquinas de otros lugares.

Sus esfuerzos por investigar y realizar los recuentos encuentran la resistencia de los medios corruptos, el FBI y de funcionarios electorales y judiciales. Ellos favorecen a los demócratas independientemente de los crímenes cometidos para ganar. El bloque demócrata presiona para que se certifiquen los resultados fraudulentos y detener o agotar el tiempo de los recuentos.

Granger hace arreglos para que se presenten cargos falsos de violación contra el esposo de la secretaria de Estado de Florida por hechos ocurridos hace veinte años. Ella se niega a ceder y junto al gobernador republicano de Florida, y un juez que aplica correctamente la ley, proceden con el recuento.

Las historias de ficción suelen tener un final feliz. En el mundo real con frecuencia es diferente. Los funcionarios corruptos, incluidos los diplomáticos estadounidenses, que cometieron muchos delitos en las elecciones de Guatemala del 2019, aún están fuera del alcance de la ley.

La política de Barack Obama en Guatemala, con Joe Biden como hombre clave, fue imponer a los sucesores de los terroristas apoyados por Fidel Castro en el país. Al no poder cancelar las elecciones de 2015 en Guatemala, intentaron manipularlas a favor de un candidato socialista. Después de fallar, comenzaron a planear arreglar las elecciones del 2019.

El ariete de Biden fue una comisión criminal contra la impunidad de la ONU (CICIG). Él aprovechó los mil millones de dólares en ayuda para que el expresidente de Guatemala extendiera el período de la comisión. El embajador de Estados Unidos utilizó a la CICIG para hacerse cargo de la persecución penal, el poder judicial y la autoridad electoral. Haciendo caso omiso de las leyes estadounidenses, guatemaltecas e internacionales, el equipo de Biden creó todas las oportunidades para favorecer a los socialistas.

El siguiente embajador, que traicionó al presidente Donald Trump, continuó con la política de Obama, incluido el esfuerzo por manipular las elecciones del 16 de junio de 2019. A pesar de haber más de dos mil denuncias, las autoridades fiscales, judiciales y electorales corruptas rechazaron las demandas para abrir las cajas que contenían las papeletas de votación. A diferencia de los personajes ficticios con principios en Election Heist, las autoridades de Guatemala certificaron la elección basándose en un software fraudulento.

Después de que Obama dejó el cargo, los funcionarios corruptos de Guatemala continuaron disfrutando del apoyo activo de los demócratas en el Congreso de los Estados Unidos y sus socios en los medios de comunicación. Presentan a los fiscales y jueces guatemaltecos socialistas como servidores públicos honestos a pesar de las voluminosas pruebas de su criminalidad. Los miembros clave del Congreso son el senador demócrata Patrick Leahy y los representantes demócratas Eliot Engel, James McGovern y Norma Torres. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se reunió públicamente en la residencia del embajador y se tomó fotografías junto a dos notorios jueces socialistas tres días antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Los demócratas, sus medios y socios oficiales están tratando de hacer en casa lo que han hecho en Guatemala. En Estados Unidos existen más límites a los abusos de poder que en Guatemala. Debemos utilizar todas las herramientas legales disponibles para proteger la integridad de nuestras elecciones de los demócratas (o cualquier otra persona) que esté dispuesta a hacer todo lo necesario para imponernos su ideología socialista.

Los demócratas han distorsionado el COVID-19 con fines políticos. Ellos y sus socios en los medios están presionando furiosamente para que la oficina de correos envíe millones de boletas a listas inexactas de votantes. Esto arreglaría las elecciones para los demócratas, cuya ala operativa está preparada para hacerlo, o confundiría y paralizaría al país con una elección inconclusa.

Anthony Fauci, quien ha sido director durante mucho tiempo del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, dijo que no hay ninguna razón por la que no podamos votar en persona con seguridad. Los personajes de ficción de Ken Timmerman reflejan la vida real en Guatemala. Su relato nos advierte que objetemos cualquier voto por correo que no esté autorizado por ley y haya sido solicitado por el votante individual.

Steven Hecht

Steven Hecht

Editor at Large Steve Hecht is a businessman, writer, and film producer, born and raised in New York. He has lived and worked in Guatemala since 1972. He holds a Bachelor of Arts in Economics and a Master of Business Administration in Banking and Finance, both from Columbia University. He has worked on development projects in Guatemala to help the country leave its underdeveloped state and reach its great potential. Realizing the misconceptions prevalent about Guatemala and Latin America in the outside world, he has written for the Washington Times, Daily Caller, Fox News, Epoch Times, BizPac Review, Washington Examiner, Frontpage Mag, New English Review, PanAm Post, and PJ Media and appeared as a guest on national American media programs including the Lars Larson Show. Steve’s reporting has included meeting with coyotes, the human smugglers who have ferried millions of illegal immigrants into the United States via Guatemala’s 595-mile border with Mexico.

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