Cómo Kamala Harris puede abordar las causas raíz de la migración

La vicepresidenta debe alejarse del legado de desestabilización de Biden

Harris Migración

Continuar con la política de Biden confirmaría que Harris impulsa la migración para aumentar el voto demócrata. (Gage Skidmore)

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La versión original en inglés se publicó primero en BizPac Review

BizPac Review informó que la política de Joe Biden fue siempre inundar al país con inmigrantes ilegales. El artículo cuestiona si el viaje hacia Guatemala que Kamala Harris realizará el 7 de junio es “una sesión de planificación para canalizar más votos a favor de los demócratas dentro del país”.

Basada en la política actual, la respuesta es sí.

Sin embargo, la oportunidad nunca ha sido mejor para que Harris cumpla su misión planteada sobre mitigar las causas raíces de la migración en el Triángulo del Norte (TN) —El Salvador, Guatemala y Honduras—. Guatemala es la única ruta terrestre desde Sur y Centroamérica para el contrabando y el tráfico de personas hacia Estados Unidos.

Harris empezó con el pie izquierdo con respecto al TN. Ella mencionó al cambio climático como una causa raíz crítica y mostró preocupación por la persecución a afrocentroamericanos y mujeres. El clima es un factor tangencial, en el mejor de los casos, y no existe persecución alguna en Guatemala que encaje en los requerimientos de asilo. Luego de reunirse con organizaciones socialistas, Harris ha ofrecido a los guatemaltecos continuar con la política que Biden impulsaba antes.

Como la mano derecha de Obama en el TN, Joe Biden gestionó ayuda financiera estadounidense para extender la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) creada por la ONU. Como la mayor donante y defensora, la Embajada de Estados Unidos utilizó a la CICIG para coaccionar las instituciones guatemaltecas con el fin de designar a magistrados socialistas a la Corte Constitucional (CC) que tiene la última palabra sobre asuntos judiciales en Guatemala.

Los fallos ilegales de los magistrados protegieron a los grupos descendientes de las guerrillas apoyadas por Fidel Castro y destruyeron negocios. El resultado fue el incremento de violencia y emigración.

El gobierno de Jimmy Morales (2016–2020) expulsó a la CICIG en 2018. Desde entonces, los demócratas han expresado su preocupación en torno a la corrupción como un impulsor de la migración. Juan Gonzalez, Director Principal del Consejo Nacional de Seguridad para el Hemisferio Oeste, dijo en enero que Biden estaba contrariado por la ausencia de la CICIG y que crearía una nueva comisión anticorrupción regional.

Ninguna de las tres naciones aceptará dicha comisión, debido al historial de criminalidad y ajusticiamiento político que estableció la CICIG. Las sanciones en contra de individuos específicos son la única opción.

Esto ya ha iniciado. No obstante, la definición de corrupción del régimen de Biden se refiere a cualquiera que se oponga a su agenda. Esto incluye a las personas que defienden el imperio de la ley y el desarrollo económico basado en los principios fundacionales de Estados Unidos de individualismo.

El régimen de Biden ha continuado la política de Obama que clamaba por más migración. Para cambiar el resultado, Harris debe cambiar la política.

Gonzalez atribuye la migración a una “élite predatoria”, el coco preferido de los socialistas. Desde la conquista española, Guatemala ha tenido una gobernanza centralizada, incluyendo una Justicia y Fiscalía corruptas, que ha limitado la actividad económica. Los funcionarios de gobierno podían extorsionar a individuos y empresas pudientes, lo cual ha contribuido a campañas para protegerse a sí mismos.

La política Obama-Biden veía a las personas más adineradas como enemigos a ser subyugados. Quienes estaban en la mira y sus allegados eran conscientes de que podían perder todo lo que tenían y que permanecían bajo presión extrema. Los líderes religiosos de Guatemala también saben que el derecho de sus congregaciones a la libertad de cultos es mutuamente exclusivo con la doctrina socialista del Estado como padre, madre y educador.

La política de Biden amenaza la libertad de todos. Para preservar la libertad, todos los grupos deben unirse y oponerse a la imposición socialista en el TN.

Las masas guatemaltecas están desesperadas por un cambio. Mientras que ellos usualmente no relacionan una administración de la justicia que funcione adecuadamente con la creación de inversión y oportunidad, están conscientes de los socialistas criminales que los dominan.

Luego de un periodo de cinco años en que la CC protegió criminales socialistas, las autoridades guatemaltecas se resistieron a la presión estadounidense para que esto se repita. El régimen de Biden atribuyó la resistencia a las élites acaudaladas. De hecho, la Embajada de Estados Unidos ha intimidado a estas élites para que no participen. La gente de Biden ha subestimado la percepción de los guatemaltecos sobre el daño que ha causado la CC y el detrimento de la credibilidad de Estados Unidos al apoyar a magistrados y fiscales corruptos.

Los esfuerzos de Biden para imponer el socialismo en Guatemala están uniendo a guatemaltecos no socialistas en una fuerza opositora. Harris puede lograr un gran éxito en su nuevo rol al reconocer esta nueva realidad y girar el enfoque de la política antimigratoria.

La nueva política implicaría trabajar con el gobierno de Guatemala y la sociedad civil —no los agitadores socialistas— a favor del imperio de la ley. El consecuente flujo de inversiones eliminaría la necesidad de ayuda financiera estadounidense. El imperio de la ley debe incluir el desmantelamiento de las pandillas que dominan Guatemala, lo que permitiría la reapertura y creación de negocios.

El régimen de Biden ha dicho que Guatemala debe utilizar sus fuerzas armadas para reducir la migración ilegal. En su lugar, Estados Unidos haría mejor en ayudar a Guatemala a preparar a sus fuerzas de seguridad para proteger a sus habitantes. Con menos violencia y más oportunidad, las personas agradecidas cooperarían con las fuerzas de seguridad para identificar a aquellos involucrados en el tránsito ilegal de migrantes y narcóticos.

México no puede controlar a sus cárteles criminales. La frontera de 965 kilómetros entre Guatemala y México es clave para reducir los flujos migratorios. Una continuación de la política de Biden que ignore su historial de fracaso confirmaría que Harris está impulsando la migración para aumentar el voto demócrata. Si ese no es su objetivo, ella puede abordar exitosamente las causas raíz de la migración en este momento.

La versión original en inglés se publicó primero en BizPac Review

Steven Hecht

Editor at Large Steve Hecht is a businessman, writer, and film producer, born and raised in New York. He has lived and worked in Guatemala since 1972. He holds a Bachelor of Arts in Economics and a Master of Business Administration in Banking and Finance, both from Columbia University. He has worked on development projects in Guatemala to help the country leave its underdeveloped state and reach its great potential. Realizing the misconceptions prevalent about Guatemala and Latin America in the outside world, he has written for the Washington Times, Daily Caller, Fox News, Epoch Times, BizPac Review, Washington Examiner, Frontpage Mag, New English Review, PanAm Post, and PJ Media and appeared as a guest on national American media programs including the Lars Larson Show. Steve’s reporting has included meeting with coyotes, the human smugglers who have ferried millions of illegal immigrants into the United States via Guatemala’s 595-mile border with Mexico.

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